Gustavo Petro
Gustavo Petro|Mar 15, 2026 22:56
Al pueblo trabajador del que se enorgullece la élite antioqueña, lo masacraron los paramilitares dirigidos por la narcopolítica de Antioquia, es por eso que Antioquia tiene el mayor número de víctimas de la violencia. Sucede que la gente del Poblado, en buena parte, desconoce las provincias antioqueñas y las víctimas de la violencia, que son de esas mismas provincias. El diario el colombiano muestra una burbuja comunicacional que desinforma de Antioquia a los antioqueños. Y la ruptura comunicacional siempre produce violencia, como bien dijo el filósofo Jürgen Habermas, muerto hace poco. La apropiación comunicacional de un grupo económico que es regional y multinacional al mismo tiempo, sume la ideología de la sociedad antioqueña bajo los valores de la ideología del grupo económico y no permite diversificar las miradas y lograr el pluralismo informativo. Por eso no es extraño que a un Antioqueño le parezca que Antioquia es un idilio del trabajo, que el campesino caficultor es el rey del departamento, pero no es cierto. Las tierras cafeteras las rodean con minería a cielo abierto o por túnel, mientras destruyen sus ríos por el oro ilícito. Sembrar en las riveras del Cauca hoy es imposible. Antioquia desconoce su propia diversidad natural y humana, que es su verdadero tesoro, olvida la historia, olvida que hubo un pueblo negro esclavizado en las minas del oro y olvida a sus descendientes, por eso en el censo poblacional del gobierno de Duque, desaparece la población negra, sin explicación alguna 1.600.000 personas que se identificaban como negros desaparecen de la estadística mal hecha. Es la invisibilidad de lo diverso, que es nuestra propia riqueza, se hace invisible las etnias, se habla de raza en el himno, pero las etnias negras e indígenas desaparecen. Desaparecen también los orígenes de la violencia contemporánea. Se burlan porque se dice que el paramilitarismo nació en Antioquia, y es verdad: el paramilitarismo nace en Pto Berrío y se extiende por todo el Magdalena medio con decenas de miles de campesinos asesinados. El paramilitarismo llena el mapa antioqueño y de allí se expande al Caribe y al resto del país. La ideología paramilitar, o de narco autodefensa se impulsa con las convivir, con más de veinte mil armas que disparan contra el propio pueblo antioqueño y mueren decenas de miles de campesinos cafeteros y mineros y cultivadores de alimentos en Urabá, bajo Cauca, Nordeste antioqueño, Magdalena Medio, bajando desde San Roque hasta Puerto Berrío, llega la muerte al oriente antioqueño y asesinan a los dirigentes del movimiento cívico regional, y matan defensores de derechos humanos y fiscales que investigan, y se impone el silencio comunicacional bajo discursos de extrema derecha Cambiar a Antioquia es una verdadera empresa que comienza por el reconocimiento de su diversidad étnica y por el reconocimiento de casi centenares de miles de víctimas de la violencia . No reconocer la violencia y las víctimas es un absurdo de extrema derecha irracional, es negacionismo de alto nivel. Las juventudes antioqueñas diversas deben liberarse, ellas mismas, de la burbuja comunicacional y comenzar el restablecimiento de la agricultura, la industria y la cultura verdadera de Antioquia. Creo que mi gobierno ha ayudado como ninguno a restablecer las condiciones de la industrialización, y el ejemplo son las confecciones antioqueñas que reviven por nuestra política arancelaria y contra el contrabando. Está preso Marset, el mega narco que infiltraba la cultura antioqueña con los conciertos de lavado de dólares que se hacían en Medellín y Miami, mostrando culturas de perversidad y de lo que no es la cultura antioqueña Claro que una música bellísima puede sonar en la Antioquia libre y trabajadora, claro que se puede lograr un pueblo excelente en cultura, arte y libros, la cultura antioqueña puede volverse universal si las juventudes se liberan de cadenas y miedos(Gustavo Petro)
+5
Mentioned
Share To

Timeline

HotFlash

APP

X

Telegram

Facebook

Reddit

CopyLink

Hot Reads