Gustavo Petro|6月 15, 2026 18:50
No es la misma impresión, porque el alcalde de Pasto está destruyendo la financiación de una obra muy importante para Pasto y Colombia: la doble calzada a Ipiales, solo porque valorizan exageradamente los terrenos que se necesitan para hacer la vía y después dicen que es que no enviamos dinero
La obra pública genera por sí misma valorización pero que se debe cobrar para el estado y la sociedad cuyos recursos públicos son los que generan la valorización del predio, debe cobrar a la personas y a las empresas pudientes que se han ganado esa valorización, que no les corresponde, porque se genera con el dinero del pueblo al hacer una obra. El estado entonces se ordeña para favorecer intereses de gente ya poderosa y se fabrica el camino de la desigualdad social máxima.
No cobrar la valorización es uno de los principales errores de las obras doble calzada de cualquier generación. Se trata de una inversión que le ha costado al pueblo de Colombia cien billones de pesos, que se han transformado en enriquecimiento de grandes terratenientes y empresas, como su odio con la ruta del sol dos, la vía el Poblado al aeropuerto de Rionegro, ciertas vías en el Caribe, la de Jamundí/Cali que son obras para el enriquecimiento particular de grupos sociales ya pudientes.
El caso de la autopista norte de Bogotá es dramático. Los poseedores de tierra del norte de la sabana que son urbanizadores, extienden la ciudad de Bogota, encareciendo el costo de la vida en Bogotá y dañando la calidad de vida de las familias que se van a vivir con ilusiones en el extremo norte de Bogotá y Chía, pero transforman su vida en un desastre al gastar cuatro horas de su vida propia manejando un carro en el trancón que parece infinito solamente para ir a trabajar y regresar a su hogar.
Como las casas y apartamentos y autos, comprados a crédito, se desvalorizan por los tiempos de movilidad, quedamos ante un negocio en dónde crecen la ganancias del urbanizador, ganan los bancos y pierden las familias que se van a vivir allí con la ilusión de sus niños jugando en espacios seguros, con sus perros y con la creencia que se respira mejor, o que los niños al menos puedan correr descalzos sobre el cesped que cubre la tierra y abrazar un árbol y hasta conocer la vaca real de donde se alimenta. Ilusiones que se llevan las burbujas de la especulación inmobiliaria porque se hacen lugares donde existen los árboles y el césped, la vida se gasta no en el árbol y el césped sino en las horas de la congestión inhalando gas carbónico o de acuerdo a la calidad de los filtros de aire que tenga su vehículo, arrojando, no solo gas carbónico por el exosto, sino que además se arrojan otros gases mortíferos para la humanidad como el CO2, que puede matar la humanidad entera calentando el planeta.
Así el perdedor es el pueblo mismo quien dió el dinero para la obra pública, porque no se cobró valorización justa por las obras públicas.
En Pasto me parece que ante el anuncio de mi gobierno de hacer un doble calzada que nos llevara hasta Ecuador, y toda la América del sur, cosa que no pensaron quienes diseñaron ese tipo de contratación pensando en valorizar los predios de los más ricos sin cobrarles el favor
Está ha sido la tendencia de las obras públicas en Colombia, y la última corte constitucional dirigidas por ultraconservadores, que tratando de defender un principio vacío de sociedad como el de la defensa a ultranza de la propiedad privada, entonces sobre esa exageración, permiten que el dinero social del presupuesto se destine a enriquecer a los más ricos del país aumentando la desigualdad social. En la misma Corte Constitucional hemos visto como se destruye la orden impartida por el constituyente primario de construir un Estado Social de Derecho, yo mismo escuché al magistrado Ibáñez hablar de estado de derecho y no incluir la palabra social, con lo que se desvirtúa toda la constitución de Colombia
La corte impidió el concepto constitucional de la función social de la propiedad privada(Gustavo Petro)
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